Hoy el entrenamiento fue de cuatro jornadas, una hora de trote a la mañana, pesas y circuito a media mañana. Una hora de trote al medio día y una hora y treinta minutos de trote con escaleras y arena a la tarde noche con el grupo.
No puedo creer lo bien que estoy en la última jornada, me siento bien y con ganas de correr siempre, lo único que me está molestando un poco es siempre correr con tanto frio y cuándo hay que salir tantas veces, esto se hace sentir más.
A mis tres compañeros hoy los vi bien, aunque a Jorge lo note más cansado de lo normal.
Por primera vez anoche me sentí algo nervioso, es que cuando me siento bien comienza la ansiedad por estar en la carrera, falta poco en días, pero aun faltan muchos entrenamientos por hacer, así que hay que enfriar la cabeza y seguir trabajando sin pensar tanto en Grecia, debemos ir día a día tratando de cumplir este durísimo plan que yo mismo arme y que no puedo modificar.
Ahora también hay que pensar en que vamos a poner en la valija y en que hay que dejar todo en orden en nuestros trabajos para cuando no estemos aquí. Todo se va transformando en concentración, todo se va transformando en SPARTATLHLON, es probable que allí este la respuesta a como nos recuperamos tan rápido después de semejantes entrenamientos. LA MOTIVACION llena nuestras cabezas y nuestros cuerpos simplemente responden al máximo todos los días. Es que sabemos que a esta altura el descanso verdadero llegará recién después de nuestro inmenso desafío.
Que importa cuánto sacrificio hagamos, que importa cuánto dinero gastemos, que importa cuánto arriesguemos, si esto nos hace vivir felices y enamorados de neutro desafío cada día, todos saben que vivir enamorado es lo más bello y fuerte que hay. Por eso nada importa si cada día al levantarte de la cama sientes esas cosquillas que solo el amor por algo o por alguien pueden darte, estoy feliz porque estoy agotado por amor a mi desafío. Hoy más que nunca siento que amo a Dios, a mis hijos y a mi querida Candelaria, compañera en todo lo que he logrado en mi vida, a mi hermano, y por supuesto a mis viejos que me miran desde el cielo. Hoy más que nunca valoro el vivir enamorado de lo que hago, eso es maravilloso, y hace que la vida sea cada día más bella y feliz. Quiero tocar los pies de Leonidas en Sparta y culminar esa carrera, pero si no lo logro, igualmente habré ganado mucho tiempo de felicidad soñando con este desafío, que si lo culmino me hará Spartathleta y si no lo logro de todas maneras me habrá hecho más fuerte y feliz por el camino transitado.
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