jueves

20 de agosto

Difícil de describir la felicidad que siento cada vez que salgo a correr, hoy hice 26 kms con cuestas, el día estaba espectacular, cada playa me parecía un paisaje nuevo, es que mi estado de ánimo es excelente, seguramente que mi cuerpo marca que estoy cansado, pero mi cabeza esta tan plena, tan llena de vida que no me deja decaer ni un minuto de trote. Hoy el mar parecía una pileta y el sol brillaba como nunca, me cruce al grupo trabajando con Cande y trate de contagiarles algo de mi alegría, es que estoy eufórico, hace apenas cinco días hice más de 70 kilómetros, y hace solo dos días 50 kilómetros en 4 horas 30’ y terminando a pleno… me siento bien, la rodilla no me duele, apenas avisa a veces que todavía esta allá abajo, pero la verdad es que nada me molesta, y en cada entrenamiento pienso que ese es un día bueno, pero que mañana seguro llega el bajón, pero llega ese mañana, y estoy mejor que ayer, sinceramente creo que es mi cabeza la que no deja que mi cuerpo se afloje, y debo como entrenador también motivar a mis compañeros y alumnos, es por esto que siento que mi estado de ánimo es fundamental para el proyecto de los cuatro.
Esta semana Marcelo entreno poco en el grupo por su trabajo, pero hizo todo y en sus mensajes, la mayoría de las veces, me contaba que estaba muy cansado. A Mauro en estos días lo note algo más cansado, pero su estado de ánimo es excelente como siempre. Por su parte Jorge está acusando mucho dolor de rodillas, lo que sin dudas no lo tiene muy tranquilo. Por mi parte reitero que estoy a pleno, pocas veces en mi carrera deportiva y en mi vida personal me he sentido tan bien. Todo ayuda para que así sea, gracias a Dios no tengo problemas de ningún tipo, en mi casa Cande me alienta, me acompaña y me motiva todo el tiempo; en el Colegio mis compañeros de trabajo me ayudan todo el tiempo, me piden que me quede tranquilo y que me dedique a correr, esto es impagable; en el grupo todos preguntan cómo vamos y nos dan aliento a cada paso, a veces sin entender demasiado la carga de entrenamiento que tenemos, es que casi nadie ha hecho semanas de casi 300 kilómetros semanales, y encima durante tanto tiempo continuado.
Ya estamos en el fin de lo más duro de la preparación, en unos días estaremos ocupándonos de olvidar el sufrimiento del entrenamiento, para cargarnos de nueva energía para el día de la esperada carrera.
Estoy muy feliz de tener una nueva oportunidad de cumplir mi sueño, no veo a la carrera como un ogro que me comerá, la veo como la oportunidad de sentirme más pleno y feliz por lograr el objetivo, es buenísimo, y le agradezco a Dios todos los días por permitirme hacer lo que hago. No me permito sentir al entrenamiento como una carga, de hecho no lo es, es lo que elegí, y lo disfruto cada día más. Quiero vivir corriendo y si puedo quiero morir corriendo. Para mí el correr no es una actividad deportiva, para mi correr es un estilo de vida, por eso me animo a decir que soy un corredor que vive, más que una persona que corre. Pareciera que estoy un poco loco, tal vez así sea, pero seguro con esto no le hago mal a nadie y a mí me llena de placer todos los días vivir de esta manera. Ojala pueda contagiar a mis alumnos algo de lo que siento, porque creo que son muchas las personas que pueden vivir y sentir mejor, con el solo hecho de transitar algunos kilómetros de alegría por cualquier lugar.
El Spartathlon no es el fin, es el camino que yo elegí para ser más feliz y para dedicar mi esfuerzo a Dios, buscando así la verdadera meta a lograr...

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