jueves

8 de agosto

hoy otro entrenamiento importante, 9 horas de trote en ruta y comenzando en plena madrugada, Marcelo, Mauro y Jorge hoy corrieron por ellos y seguramente en algún punto por mi también, es que yo estoy hace tres días con algún virus que causo en mi una gran descompostura con fiebre, y esto me dejo literalmente de cama. Estas son cosas normales que en cualquier proceso de entrenamiento suceden, y es al volver de estas cosas donde el trabajo bien hecho con anterioridad, nos permiten rápidamente entrenar con normalidad.
Volviendo a mis tres compañeros, han hecho un trote excelente, pasaron bien el frio de la noche, siendo lo peor en este sentido el horario del amanecer, luego el sol, que por suerte apareció bastante fuerte, les dio calor y un buen impulso para terminar una jornada de entrenamiento durísima, pero que cada vez que se termina bien, estimula y proyecta más firme al corredor hacia la competencia.
Un nuevo desafío superado a la perfección…los entrenamientos se van tachando y la confianza va creciendo. Mis felicitaciones y admiración para mi equipo que no afloja nunca.
Por mi parte hoy, si bien no pude hacer lo programado, empecé nuevamente a moverme con trabajo de gimnasio y dos horas de trote muy suave, que me costaron un poco.
Estoy otra vez de pie y entrenando y eso es bueno, he perdido un par de importantes entrenamientos, y un par de kilos, pero esto ni me desanima, ni me desespera, si me sirve para darme cuenta que tal vez me pasado de vuelta un poco con los ritmos de los trotes, y el plan durísimo que estamos haciendo no perdona, los excesos tarde o temprano se pagan. Es fácil controlarse cuando uno se siente mal, lo difícil es frenarse cuando nos sentimos a la perfección.
El ultra se arrastra porque quiere y no porque no puede, creo que esto no lo he respetado en las últimas semanas, y me gusta pagar ahora por ello, pagarlo en la carrera no tendría solución.

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